Una función hash toma cualquier texto y produce una cadena corta de caracteres, llamada huella. Si el texto es idéntico, la huella es idéntica. Si cambia una sola letra, la huella resultante es totalmente distinta.
Por eso, al registrar la huella de un mensaje en el momento del envío, queda una referencia que no se puede falsificar a posteridad: cualquiera puede volver a calcular la huella del contenido que tiene en la mano y compararla con la registrada.
Si coinciden, el contenido es el mismo que se envió. Si no coinciden, algo cambió.
En SEND Radar puedes probarlo tú mismo: envía un mensaje de demostración, copia el código que recibes y luego intenta verificarlo pegando el texto original y una versión con un cambio mínimo.